Así como salí a la calle pude ver a mi derecha una limusina negra escoltada por dos Hummer. Había ocurrido más rápido de lo que yo esperaba…mierda, no tenía ninguna escapatoria.
Entonces, quise mirar a Tony para indicarle nuestra derrota y descubrí para mi sorpresa, mas no mi asombro, que huía a paso acelerado. ¿Qué coño hacía? Ellos iban armados y tenían vehículos, nos alcanzarían de todos modos.
-¡Joder Frank, apura o esos mamones te cogerán por las pelotas!
Y no sé por qué, quizás por que no tenía un plan mejor, pero emprendí la carrera detrás de mi compañero.
-¡Tío, tío,tío!¿Es que no las piensas? ¡Estamos jodidos Tony!
-Tranqui-Dijo con asombrosa seriedad Tony-A diferencia de ti, yo sí tengo un plan.
-¿Tú?¿Un plan?
No sabía a qué se refería pero sólo podía hacer una cosa. Confiar en que funcionara.
La persecución duró por callejones y agujeros sobre un cuarto de hora, hasta que Tony debió tomar el camino equivocado y fuimos a parar a un callejón bloqueado por escombros.
-¡Tony! ¡Esto está bloqueado!
No obtuve respuesta. Estaba completamente quieto, con la mirada fija en la entrada del callejón. De repente me miró y pude ver en su grasienta cara de toxicómano una sonrisa. No era una sonrisa cualquiera. Era su sonrisa. Y al verla, supe que aquello que lo que quiera que hubiera ideado iba a funcionar.
-¿Qué tienes un mente, Tony?-Pregunté, curioso.
-Ahora lo verás.
Acto seguido apareció la limusina y los dos Hummer, que venían de frente y ambos lados, respectivamente. Los Hummer giraron, quedando enfrentados a nosotros. Pararon a unos 10 metros y de la limusina bajó Demócrito. Aplaudía.
-Bravo, chavales. Os habéis metido en una ratonera, y ya no os queda escapatoria. Entrégame el Ácido, Frank, y todos saldremos contentos.Ya sab, yo tengo lo que quiero…tú vives…y todos felices.
-Ni de coña-Respondí.-Vas a tener que matarme si quieres cogerlo.
No había acabado la frase y ya tenía nueve cañones de fusiles Gamma apuntándome.
-Como quieras, idiota. No pensé que tendría que llegar a esto.
En ese momento, Tony arrojó 5 pequeños botes de cristal hacia Demócrito.
Como era de esperar, los hombres dispararon a los botes para proteger a su líder, ¿Qué pretendía Tony?
Entonces vi que seguía con la vista fija en el suelo de la entrada. Y mientras ellos disparaban pude verlo. Joder, como se lo había montado.
Al disparar a los botes se dispersó su contenido: agua, que cayó sobre Demócrito y sus secuaces.
-Me has mojado. Te has atrevido a ensuciar mi traje, ¡el traje del Gran Demócrito!
-Yo que tu miraría a tus pies, imbécil.
Y en el momento en el que Demócrito miró, pudo ver como una de las gotas de agua caía sobre el suelo. ¿Espera, aquello no era…?
-¡MALDITO BASTARDO!
Hubo una tremenda explosión que voló a todo el personal que teníamos delante, nos derribó y dejó un cráter de dimensiones descomunales. Cuando el humo se disipó y me levanté pude ver la engominada cabeza de Demócrito rodando cráter abajo, perdiéndose en la ponzoñosa agua de las cloacas. De la limusina quedaba tan sólo la parte de atrás.
-¡Yeeeeeeeeeeeeeeeehaa!-Gritó Tony, eufórico.
-Joder hermano-Tosí violentamente- Vaya fuegos artificiales. Eso…¿era Flexiglass verdad?
-Efectivamente.-Tony parecía escudriñar el interior de la media limusina superviviente.
-¡Jo-der! ¿Y de dónde cojones lo has sacado? Creía que su producción se detuvo porque era demasiado inestable a la humedad y había demasiados accidentes…-Pregunté
-Ya sabes que tu amigo no es alguien corriente, ¿Eh? Qué más da eso. El caso es que ahora estamos a salvo por el momento.-Contestó Tony, serio.
-¿Por qué dices eso? Había al menos 20 ladrillos camuflados. Volamos a todo el equipo.-Dije, casi asustado.
-Fíjate en la limusina. Desde aquí puedes verle.-La voz de Tony estaba impregnada en dureza.
Miré a la limusina y lo vi. Allí sentado, en las sombras, con su típico puro en la boca.
-¡¿Anaximandro?!