Posts Tagged ‘6’

Aquello era increíble.

Ante mis ojos no había nada salvo una vasta planicie que se extendía hasta donde la vista se perdía. La tierra era de un color negruzco y completamente árida;¿De veras podía algo sobrevivir ahí? La tierra ardía a pesar de que era de noche, y la luz de la luna era como absorbida por aquella superficie opaca y oscura. A lo lejos se divisaban escintilantes puntos; eran las ciudades, cuyos mercúricos muros reflejaban con fuerza la luz del satélite, que se encontraba en pleno apogeo de su grandeza.

-Eh Tony…no podemos volver. -Dije.

-Lo sé.-Dijo Tony dejando escapar un suspiro.-Y tendremos que alcanzar otra ciudad antes del amanecer.

-Sí, me temo que si no moriremos achicharrados en este suelo muerto.

-Creo que la ciudad más cercana está hacia el sur.-Señaló a nuestra derecha.-Así que intentaremos alcanzar esa.

Comenzamos la marcha a paso ligero. Mientras avanzábamos yo iba pensando en cómo me había podido traer tantos problemas una cosa como aquella. Palpé el bolsillo interior de mi chaqueta y comprobé que seguía allí. Al cabo de unas horas decidimos hacer una pausa, pues tanto Tony como yo no estábamos en muy buena forma.

Observé que Tony sacaba una botellita.

-Ni se te ocurra.-Dije.

-Vamos, Frank…sólo lo necesario para pasar la noche…-Dijo mientras la destapaba.

-¡Que no, Tony!-Fui hasta él y le arrebate el frasco.

-¡Eh, devuélveme eso, cabrón!

Hubo un forcejeo y finalmente la botella cayó al suelo y se rompió, derramando el Oxidross por el suelo. Acto seguido hubo un silencio y una quietud mortales, que se vieron interrumpidas por Tony.

-Has roto mi botella.-Dijo, como si estuviera en shock.

-Lo siento, Tony…yo…-Intenté disculparme.-No era mi intención tío.

-Era mi última botella…-Murmuró para sí mismo. De repente me miró.-¡Y tú la has roto!

Pareció que iba a arremeter contra mí, pero sin embargo rompió a llorar.

-¡Ahora moriré por tu culpa joder!.-Dijo entre sollozos.

La había armado. Y bien gorda.

-No morirás.-Dije para alentarlo.-No si yo estoy aquí para evitarlo.

Genial, esto no iba a ser nada bueno para la caminata. Iba a suponer un grave contratiempo.

Cuando conseguí tranquilizar a Tony, reemprendimos la marcha, pero había perdido una hora y media en el proceso. Empezaba a dudar de que fuésemos a llegar con éxito a la ciudad.

Caminamos durante horas sin ninguna pausa, con Tony delirando y yo tratando de convencerlo de que mi brazo no era un helado que iba a refrescar su garganta, hasta que cayó rendido.

-No puedo más, Frank. Sigue sin mí. Yo no llegaré.-Dijo poniendo voz dramática.

-Deja de decir tonterías. Vamos a seguir los dos.

-No…déjame aquí…pero al menos déjame con ese polo que llevas ahí…estoy seguro de que me calmará.

-Calla.-Dije.-Necesitas reponerte, eso es todo.

Pero no parecía que recuperase las fuerzas. Pasaron 2 horas y seguía sin poder levantarse, y el sol comenzaba a iluminar la bóveda celeste.

-Pronto amanecerá.-Dijo Tony.-Debes irte.

-¡No te pienso dejar tirado, joder!

Entonces lo monté en mis hombros y lo llevé a cuestas. Así anduve una hora hasta que amaneció y los rayos comenzaron a quemarme la piel. La ciudad, por lo que pude calcular, debía estar ahora a un par de kilómetros. Pero parecía que yo nunca avanzase.

-No…puedo…más.-Murmuré.

Caí al suelo, sin fuerzas para moverme y sintiendo el ardor del astro rey en mi piel.

-Es el fin, Tony.-Dije.-Vamos a morir achicharrados como ratas en un horno.

-Joder tío…-Dijo Tony.-Nunca pensé que acabaría así. Pensé que moriría de sobredosis, o tiroteado, ya sabes…

-Yo tampoco me lo esperaba, si te digo la verdad.-Cerré los ojos.

-Cuando cierras los ojos hasta parece que hay sombra, ¿eh?.-Comentó Tony.

-Yo sigo sintiendo el calor, Tony…-Respondí.

-Pues yo siento las piernas frescas…

-Estarás alucinando…al menos tú vas a morir sin dolor, por el mono.

Me giré y quise abrir los ojos, pero al intentarlo la luz penetró hasta el fondo de mi retina y me provocó un intenso dolor. A pesar de todo, miré a Tony, y supe que sería mi última visión.

Pero en mi visión había algo que no entraba en mi planes.

-Espero que yo tampoco esté alucinando…-Dije

Y tras decir esto, abandoné mi cuerpo.