Posts Tagged ‘5’

El sujeto situado en el asiento trasero del lujoso vehículo sonrió, y a pesar de estar en las sombras pude ver su horrible sonrisa, esa sonrisa que me inspiraba miedo e histeria.

-Hola, compadres-Dijo mientras salía de la limusina.

-¡¿Qué coño estás haciendo aquí?!-Grité.-¡Estás muerto, joder!¡Estabas jodidamente muerto cuando te disparé en la nuca, seguías muerto cuando incineré tu cadáver y aún cuando tu cuerpo carbonizado e inmóvil estaba a mis pies, seguías muerto!¡¿Cómo cojones sigues vivo?!

-Mierda…esto no es nada bueno…-Murmuró Tony.

-Tranquilo, Franklin. Todo tiene su explicación. Puede que más adelante te lo pueda comentar…o quizás puedas experimentar por tí mismo qué se siente al arrancarle a la muerte la vida de sus manos, ¡Quién sabe!

-Deja ya tu asquerosa retórica. No me interesa saber por qué sigues vivo ni por qué no te has quedado en tu tumba donde te dejamos bien seco. Dime qué quieres-Soltó Tony.

Soltó una carcajada cargada de desdén.

-¿Acaso no es obvio, querido amigo?-Dijo mientras jugaba con el puro.-El Ácido, eso quiero.

¿Para que querría Anaximandro el Bioáxel? Tenía entendido que era tan sólo un proyecto armamentístico valorado en millones…¿Para qué lo querría alguien como él? No lo sé, pero Tony continuaba ensimismado y con la mirada paralizada, fija en Anaximandro.

-¿Que has estado haciendo con el Ácido, Anax?¿En que experimentos te has metido esta vez?

¿De qué estaba hablando? Por lo que yo sabía, Anaximandro era tan sólo uno de los más importantes traficantes de Flash de la ciudad…¿En qué había estado trabajando después de que yo hubiese realizado el encargo?

-Oh, pequeñas pruebas…investigación, ya sabes. Intentaba crear una droga nueva a partir del Ácido y…bueno, digamos que descubrí algo mucho más interesante.

-¿Cómo de interesante?-Preguntó Tony.

-Ya lo descubriréis, amigos. Ahora he de irme. Me esperan y no puedo demorarme más. Disculpad las molestias que mi estúpido perro os ha causado.-Y sin mediar más palabra, se alejó a paso lento y estable, con toda tranquilidad.

No sé porque pero ni Tony ni yo lo detuvimos, no corrimos tras de él ni lo derribamos. Pero el caso era…¿a qué nos enfrentábamos?

-¿Su perro? ¿Se refiere a Demócrito? Creía que el era el “capo” de la ciudad.-Comenté mientras buscábamos un sitio donde comer.

-No…realmente no era así. Por lo visto Anaximandro investigaba y Demócrito le cubría las espaldas. Debía ser un proyecto muy importante. De verás me pregunto qué ha estado haciendo.

-Tío. Te juro que estaba muerto. Estaba carbonizado, para ser más exactos. Es imposible-hice hincapié en ese término- que hubiese sobrevivido.

-Lo sé Frank. No digo que no lo mataras. Lo que quizás haya conseguido sea…-Dejó la suposición en el aire.-Mira, ¿Qué te parece aquel pub? Sirven comida decente.

Coincidí en la elección y cenamos un poco de carne triturada, tan insípida como de costumbre, mientras pensábamos en la siguiente jugada. A pesar de que seguía dándole vueltas al tema de la resurrección inexplicable de nuestro nuevo amigo, había que solucionar antes otras dudas.

-Anaximandro…me sigo preguntando para qué querrá el Bioáxel.-Comenté.

-Para seguir experimentando-Dijo Tony mientras se metía una gran cantidad de carne en la boca-Supongo, vamos. Dijo que había descubierto algo muy interesante. Y estoy seguro de que no es la cura contra el SIDA.

-Sí, eso desde luego…no trama nada bueno-Divisé un ojo de apariencia humana en mi comida-¡Joder, esta bazofia de comida cada día es más repugnante!-Escupí el contenido de mi boca.

-Y que lo digas. Bueno-Dijo mientras se levantaba-No debemos dejar que el ácido caiga en sus manos. Si se hiciera con él, dios sabe lo que sucedería.

-Anaximandro debe manejar a una buena tropa de capullos…

-Si Demócrito sólo era uno de sus “perros” de caza…tenemos serias razones para preocuparnos. Deberíamos salir cuanto antes.-Dijo mientras pagaba.

-Supongo…-Suspiré-Quién me mandaría meterme en esto…

-Tranqui tío.-Dijo mientras me daba una palmaditas en la espalda.-Que esto sólo es el principio.

Y así, con el estómago lleno y pocas esperanzas de conseguir huír nos dirigimos hacia La Puerta de Mercurio.