Se engendra en los baúles
de un pasado perdido
sólo el tenue sonido
en su vientre de telarañas azules,
un ruido en la distancia,
una zanja que medra inexorable,
que hace ecos de algo innombrable,
(en la memoria el llanto es interferencia)
describe, en su callada música;
no adivina, es razón pura;
que nunca el pasado fue ficción,
la acústica pretérita es oscura
precisa y tirana, una mano dura,
que nos aprieta nada, sino el corazón.
A El Recuerdo
Jueves, febrero 23, 2012
