¡Oh, negro amor!
Nacido de un sueño furtivo
y de la triste amargura,
en la cuna del dolor
y del tiempo fugitivo;
criado con mano dura
y bañado en la ilusión
y en el oscuro ardor
de la lejana pasión;
Oh, querer que mata,
ponzoñosa obsesión
que se aferra a las fibras del alma,
y la razón nubla con latidos del corazón;
escapa, huye, fantasía negra,
umbría huella e inmadura,
que gangrenas hasta los sueños,
hijo bastardo de la locura.

Perfecta!
Ni mucho menos, pero gracias!