Archive for junio 15th 2012

En los oscuros rincones de los valles cercanos viven, ajenos al tiempo, distantes de la muerte, entes tan horribles como antiguos y eternos. Yo los he visto, ¡Qué digo ver! Los he creído sentir resbalando por mi cerebro, hurgando en mi mente por medio de mis sueños. Dudo que alguna vez haya realmente ido en mi consciencia a esos lugares, que realmente haya visitado la morada de esas monstruosidades.

Pero cuando los imagino, no tengo dudas de haberlos tenido ante mis ojos. El nivel de detalle es demasiado alto, incluso para un loco como yo, como para que sean producto de mi imaginación. Nunca descarto, ni renegaré de la idea de que fuera de mí, sin tener consciencia de ello, haya ido, bajo el umbral del sueño o el trance, a adorar a esas criaturas. La mera idea me repulsa, y engendra en mí, al mismo tiempo, un oscuro placer de saber más de lo que debería, así como un miedo irracional a este saber prohibido.

La locura, sin duda, ya no es ficticia, es algo tangible en mi insana mente. Es el precio a pagar por estas visiones y este terror. Cualquier día cederé al  miedo y me volaré la tapa de los sesos, no tengo problema en asimilarlo, pero mientras tanto, disfruto de los cuadros macabros e impensables cada noche, que coloco en la duda, en el límite entre el sueño y la realidad.

Somos hijos de la casualidad

y somos del azar como del agua

¿Cómo aún nos extraña,

la lánguida y tan nuestra imperfección?

Si unas circunstancias son

las que nos engendraron, tan ambiguas,

me estremece el pensar que dentro,

una bestia inoportuna me araña,

por no haber sido lo que soy,

por ser yo, y no ella, hoy,

y no agradecerle a la diosa Fortuna,

cada sol, cada estrella, cada luna,

cada luz que me guíe a donde voy.

//

A veces, en la oscuridad, brilla la bestia,

bella, salvaje, fugaz;

la envidio.

De tu remanso tranquilo

en el regazo de la Luna,

una madre muerta suspira

y en su brillo escintila la duda,

cuando nadie mira.

 

Nacen tantos, tanto odio,

tanta muerte y placer,

que apaga tu llama, Poesía,

tu eterno y dulce amanecer,

ennegrece, vida mía,

 

con cada pequeño acto

de dejar, conceder, en la apatía,

de un amagor puro, amor,

de un alma, tan vacía,

un oscuro dolor.