Archive for mayo 2012

Fui tanto, y tan poco soy, y seré quizás nada, que el tiempo nos torna en opuestos, y yo, loco, voy creyendo que mi contrario es la vida, me miento y lo sé, mas me encuentro apuesto en el espejo de la mentira. Pero cada vez que siete años de suerte resto a mi fortuna al romper un reflejo cuando me busco, no comprendo que persigo la muerte, el saber que estoy lejos de la lechosa luna y del exagerado brillo del Sol; mi lugar es nada, salvo una ironía antigua, una broma pretérita, una retórica pasada, y la tiranía de la arena que cae me recuerda que soy lo que polvo será, que el tiempo y la muerte son amigos, prometidos, madre e hijo, y siento que se acaba la cuerda de mis mil relojes.

De cuando la vida es sueño,

y de cuando el sueño, puro

e intocable de insomnio,

se torna podrido y negro;

 

Hablan mil historias,

y por escribir, muchas

que quedan, y las memorias,

de los siglos que fueron

sangre sobre acero en sus entrañas,

carne quemada, incautos en duchas,

polvo alimentando las zarzas

de una maraña de odio y sed

de riqueza y poder, mil luchas,

que a un buitre necesarias,

y a los niños, tan extrañas;

tan ajenas que parecen fantasmas,

arena de huesos antiguos,

y más allá del mar,

aún se ven ríos y montañas,

de carácter humano, un miasma,

que a poco más tocar no se deja,

por el verbo ambiguo y las patrañas,

de carroñeros sin par,

que antes que nos corten la lengua,

mejor callar.

 

 

 

Teño, tiven, terei,

una loita, un temor, un pesadelo,

de non ter feito o que xurei

facer malia que con bigornia e martelo,

torcesen o sentir da miña lei;

esa que levo no sangue,

e que xa me dixo dende pequeno

que máis aló do escuro veo,

que tende o que se nomea rei

de aquilo que xulga,e sen coñecelo,

arríncao do seo da mai,

hai máis ca escuridade inculta

e séculos de loita insulsa;

Tras del hai xentes agarimosas,

cheas de humildes desexos,

e de falas ben fermosas,

e polo que sei,

tanto falan coma descoñecen

os que din que son odiosas

linguas nadas da grei.

¡Oh, negro amor!

Nacido de un sueño furtivo

y de la triste amargura,

en la cuna del dolor

y del tiempo fugitivo;

criado con mano dura

y bañado en la ilusión

y en el oscuro ardor

de la lejana pasión;

Oh, querer que mata,

ponzoñosa obsesión

que se aferra a las fibras del alma,

y la razón nubla con latidos del corazón;

escapa, huye, fantasía negra,

umbría huella e inmadura,

que gangrenas hasta los sueños,

hijo bastardo de la locura.